De ser una isla paradisíaca, a convertirse en una isla con mas de 20 toneladas de basura.

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La isla de basura que flota a la deriva en el Océano Pacífico sigue creciendo. Y lo hace en una forma que la humanidad jamás imaginó.

Pero los océanos no son los únicos que sufren la invasión de desechos de una humanidad perdida en el consumismo comprar-tirar-comprar. También las costas de millones de playas a lo largo del mundo se ven asediadas de plásticos, basura y desechos marinos, orgánicos.

Se sabe que el 100% de las muestras de arena de todas las playas del mundo contiene componentes microplásticos, es decir, diminutas partículas de plástico que se mezclan homogéneamente con la arena

¡Incluso en las cosas de los Polos Norte y Sur.

Existen miles de millones de ejemplos desoladores de cómo el plástico ha invadido nuestro planeta. En el video que encabeza este artículo podemos ver la triste realidad de una isla virgen llamada Henderson Island, al sur del Océano Pacífico.

Esta isla forma parte del Territorio Británico de Ultramar de las Islas Pitcair y fue declarada como Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en 1988. Hasta hace poco tiempo se trataba de una isla relativamente desconocida que sólo recibía un par de visitar cada década.

Quizá fue el ser nombrada como patrimonio lo que la volvió de pronto tan popular, tan conocida.

En la actualidad, y pese a estar completamente deshabitada, esta isla sufre de lleno nuestros excesos, nuestro dispendio de basura: más de 18 toneladas de plásticos se asientan en su superficie.

Eso quiere decir que en cada metro cuadrado se pueden observar más de 600 plásticos a simple vista. Por lo menos, sin escudriñar mucho.

A pesar de todo, la arena cubre la mayoría de los desechos y por eso cuando los investigadores comenzaron a cavar terminaron encontrando más de 4.000 plásticos por metro cuadrado.

Por si fuera poco, se calcula que cada día llegan unos 3.500 desechos más a sus costas, y si no hacemos algo, llegarán más y más.

La mayoría de los desechos son difíciles de identificar porque muchos son fragmentos, trozos de objetos mayores, aunque se pueden atisbar algunas botellas de agua, bolsas deshilachadas, redes de pesca rotas, boyas marinas, balones de futbol, pelotas acuáticas, visores, sedal para pescar, señuelos, trajes de baño, flotadores, etc.

Jennifer Lavers, investigadora de la Universidad de Tasmania, quedó desconcertada cuando pisó por primera vez la isla Henderson.

Su desconcierto la impulsó a llevar a cabo una investigación que ha durado más de tres meses, con la finalidad de documentar la realidad de los ecosistemas de esta isla ya no tan virgen.

He viajado a algunas de las islas más lejanas del mundo y, sin importar dónde he ido, en qué año o en qué área del océano, la historia es generalmente la misma: las playas están llenas de evidencia de la actividad humana… Sin embargo, la cantidad en la isla Henderson me dejó sin palabras y por eso fui a documentarlo con detalle

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